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viernes, 31 de marzo de 2017

(I) El inicio de la Guerra Civil en A Coruña

Incendios, ráfagas de ametralladora, convulsión política y mucho desconcierto predominan en los primeros días de la guerra civil en la ciudad de A Coruña. Algunos puntos emblemáticos de la ciudad se ocupan y enseguida se van formando bandos mientras la prensa trata de aclarar lo que está pasando en realidad. 

Desde que investigué los acontecimientos de los primeros días de la guerra civil en la sierra de Guadarrama, a partir de las vivencias que narra mi abuelo en sus memorias, me pregunté cómo habrían sido las cosas en esos días en mi ciudad natal, en A Coruña. Acudiendo a la prensa de la época y publicaciones como la de Carlos Fernández: "El Alzamiento de 1936 en Galicia" tenemos acceso a bastante información para hacernos una idea.

La Comandancia Militar de A Coruña / CDD
El 19 de julio de 1936, mientras mi abuelo se jugaba el tipo para llegar hasta Guadarrama en pleno arranque de la guerra, el periódico La Voz de Galicia dedicaba la mitad de su primera página a la noticia titulada Una parte del Ejército de África se ha levantado en armas. El titular llevaba un antetítulo indicando Intento subversivo contra la República y un subtítulo que aclaraba que El Gobierno afirma que dominará la sedición que no fue secundada en la penísula. Este títular se publica el domingo y el redactor aclara en el segundo párrafo teníamos la noticia desde las nueve de la noche del viernes, pero no nos fue dable hacerla pública. Nos decía "Febus" (una agencia) con la prudencia que le distingue, que había acaecido el levantamiento en una o dos de las plazas de nuestro Protectorado de Marruecos, siquiera desconociese entonces el alcance de los sucesos. Quien sin duda desconocía la proyección de la noticia era el propio redactor, ya que unos días después el mensaje difundido desde el diario cambia notablemente.

Cuenta Carlos Fernández en la obra arriba mencionada que en la madrugada del 19 de julio se incendia la iglesia de San Pedro de Mezonzo y se asalta la de Oza. En los días consecutivos se construyen barricadas junto al Gobierno Civil, ayudándose de sacos terreros y cajas de ladrillos. Se refuerzan posiciones en la Marina, el salón París (conocido posteriormente como Cine París, rótulo que aún cuelga en su fachada aunque hoy es un establecimiento comercial) y otros puntos de la ciudad. El Cuartel de la Guardia Civil, ubicado en Médico Rodríguez, junto a los almacenes El Pote, también observa movimiento desplazando tropas hacia San Andrés. Y la infantería al mando desde la plaza de Azcárraga se dirige a la Plaza de María Pita. Baterías de ametralladoras toman el Palacio Municipal, Riego de Agua y el edificio de Correos y Telégrafos.

Se declara el estado de guerra. Las ametralladoras desde la Ciudad Vieja disparan hacia el Náutico. Se cachea a los huéspedes del hotel Europa y se detiene al gobernador Pérez Carballo y al alcalde Suárez Ferrín. El edificio del Banco Pastor en los Cantones, será uno de los inmuebles más batidos durante esos días.

Si quieres leer la segunda parte pincha aquí

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Campanadas con mucha historia, en la Puerta del Sol

El reloj de la Puerta del Sol de Madrid lleva más años de los que podamos pensar marcando con sus agujas el compás de la historia de España. Sobre el edificio de la Casa de Correos y, desde mediados del siglo XIX, vino a sustituir al reloj de la Iglesia del Buen Suceso que era el que le precedía en marcar los tiempos, pero al parecer su funcionamiento era bastante deficiente.

Los relojes en los antiguos edificios marcaban el ritmo del día
Con la tradición de las doce uvas a un tiro de piedra, no puedo evitar viajar mentalmente a un episodio ocurrido en 1936, el 20 de julio, cuando aquel cabo sanitario protagonista de "La Casilla de Guadarrama" remataba un fatídico día de los albores de la guerra civil española precisamente frente a este reloj. Sonaban las 3 de la mañana cuando el soldado llegaba con varios compañeros al Ministerio de Gobernación, que entonces ocupaba el edificio, construido a mediados del siglo XVIII. Y tocaban las campanadas las 5 de la madrugada cuando salían con destino a la Academia de Sanidad Militar para ser destinados al puesto de socorro de Toledo y Collado, respectivamente. Así lo dejó escrito mi abuelo en sus memorias, y así se recoge en esta parte de la novela. Los tres despedirían el año en el frente en circunstancias bastante diferentes a las de la mayoría de los madrileños que acuden hoy a la Puerta del Sol.

Avanzada la guerra, la famosa torreta del reloj fue bombardeada. Y el edificio pasó a ser la Dirección General de Seguridad, durante el franquismo, y en sus sótanos hubo calabozos destinados a miembros de la oposición a la dictadura. En los años posteriores los compases horarios se emitieron desde Radio Nacional de España. Y en 1962, como detalla la historia del reloj más famoso de la capital en la Wikipedia, se televisaron las primeras campanadas desde esta ubicación. Su historia ha dejado huella en el mundo literario, también en la novela que inspira este blog, en el musical o en el cine. Y con ella queremos también desde este rincón virtual desearos feliz año a todos.

Si quieres un ejemplar de la novela "La Casilla de Guadarrama" puedes consultar aquí los puntos y modalidades de venta.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Madrid años 30: el hotel Palace

El suelo que pisaron nuestros protagonistas por el viejo Madrid estaba plagado de edificios emblemáticos como el hotel Palace. Inaugurado oficialmente en 1912 y construido por un empresario belga a sugerencia del mismo Rey Alfonso XIII. Se alzó sobre el palacio de los Duques de Medinaceli y se construyó con hormigón armado. 

En poco tiempo fue un referente entre la sociedad madrileña de la época. Unos seiscientos empleados atendían todos los servicios del inmueble que se disputaba a la burguesía con el Ritz, inaugurado en 1910, apenas un par de años antes, tambien por el mismo monarca. 

El hotel Palace está en la Plaza de Cánovas del Castillo, haciendo esquina con Duque de Medinaceli. Al final de la calle se encuentra la iglesia de Medinaceli, en la Plaza de Jesús, donde estaba la imprenta Mercurio, el origen de nuestra historia. Pienso a veces que los protagonistas recorrerían esta calle una y otra vez a lo largo de la década de los 30. Asistirían quizá al bullicio generado por las fiestas, las exposiciones, las convenciones y todos los eventos allí celebrados. 

Cuenta la prensa de la época, como Mundo Gráfico, que este hotel se preparó como "hospital de sangre", al igual que el hotel Ritz, a finales de julio de 1936. Se iniciaba aquí la etapa triste de este hotel que bajo la denominación de "Hospital de Base número 1" sirvió de sanatorio para las tropas del frente. Los quirófanos se ubicaron en el bajo y al parecer la primera planta fue Embajada de la Unión Soviética durante algún tiempo. Todos estos detalles los cuenta la Wikipedia y muchos otros sobre la historia de este emblemático edificio del viejo Madrid, que albergaría sin duda historias dramáticas como los sanatorios de la sierra de los que hemos hablado, o la casilla de la muerte de Guadarrama, testigo real de nuestra historia. 

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lunes, 5 de octubre de 2015

Los nacionales llegando a Guadarrama

Agosto de 1936, Guadarrama. Se confirma lo que he leído en las memorias de mi abuelo y que forman parte de la novela "La Casilla de Guadarrama". La sierra es un auténtico polvorín con continuos avances y retrocesos del bando sublevado y del ejército republicano. Un fragmento del diario de un soldado gallego recogida en el diario El Progreso recoge una interesante crónica sobre el terreno. En julio y desde el inicio de la guerra el alto del León estaba tomado por el ejército nacional. Los republicanos dominaban varias posiciones montaña abajo pero las fronteras eran difusas y variaban día a día. 

El joven soldado gallego, al parecer de un batallón de Ourense, afirma que lleva dieciocho días a poca distancia del pueblo de Guadarrama. En sus propias palabras "casi se cogía con la mano", visto desde arriba, imagino yo. Escondidos de la aviación y contando las bombas... "ya van 478, mi capitán". Al anochecer bajan hacia Tablada, llegando hasta su sanatorio con algunas bajas.

La casilla "Hospital de sangre"
En este punto aparece la casilla de peones camineros, la casilla de nuestra historia. Una confirmación más aporta esta página del periódico a lo escrito por mi abuelo. "La sección del alférez Gacio, se queda para relevar la fuerza que guarnece la casilla de peones camineros, el punto más avanzado de este sector; despedidas rápidas, votos de suerte; sigue el resto de la compañía; por fin llegamos a Tablada, relevamos los puestos que nos corresponden y descansamos un poco. (...) Hace un mes que no echábamos nuestros cuerpos sobre un mal gergón. Aquí hay abundantes colchones y mantas del sanatorio, destruido por el bombardeo de los rojos". 

El extracto confirma una vez más que aquel "hospital de sangre" del que mi abuelo pudo huir a principios de agosto estaba por delante de la batería republicana. Por eso contaba que entraban y salían arrastrándose por la cuneta, temiendo que uno u otro bando les hiciera blanco. Y por eso también curaban heridos de ambos bandos, según el día y el transcurso de aquella guerra en la que nadie sabía a ciencia cierta quién era quién.

El hospital
Después habla del sanatorio. Como ya hemos tratado en este blog, el sanatorio actual que se encuentra en estado de ruinas en la subida de Tablada no se llegó a inaugurar. Por tanto, si el soldado habla de mantas y colchones pensamos que se refiere al antiguo sanatorio Lago-Tablada, evacuado precisamente el 4 de agosto del 36. 

¿Te gustaría leer la novela que inspira este blog, basada en hechos reales y ambientada en Guadarrama? Pincha aquí.